Tan inútil como el corrector ortográfico del Word, ese que le sube la importancia a la misma palabra y automáticamente cambia una merecida “w” en una sobre prometida “W”, sobre prometida porque se da importancia el mismo pero funciona desastrosamente, y si no me creen, compruébenlo leyendo.
Por inútil podemos entender apreciaciones del calibre de “que w se merece una palabra” o ir más allá y escudriñar en la procedencia morfosintáctica, ver que dice la RAE o investigar en otras culturas; como la brasileña que define como tal un movimiento artístico reconocido por expertos y artistas, valga esa redundancia.
Pero, ¡cual es el modjo de todo esto?, ¿porque tanta palabrería para algo que a simple vista parece tan sencillo de explicar? ¿Estamos frente al nuevo triangulo de las bermudas?, pero esta vez triangulado por la incultura, incongruencia e ineptitud?. Es un nuevo truco de Houdini, o simplemente es una broma para Tinelii?
Lo cierto es que a mas de uno y no ninguno se le ha cruzado por la narices, un retaso de cultura inútil, una carcajada a raíz de la cultura basura, o un “ahhh!” con aire de desconcierto al descubrir algo que era tan obvio pero nadie lo había explicado claramente como para entenderlo. Entonces… ¿Que es cultura inútil?
Para entenderlo no tenemos que rememorarnos al antaño, ni tampoco desempolvar ese viejo “TORTUCCIONARIO”, y mientras dejamos descansar al mórbido pequeño Larousse, vamos haciendo racconto en cosas que día a día pasan frente a nuestros ojos.
Por ejemplo si nos sentáramos a contar cuantas mujeres rubias pasan por la entrada del cine del mall alto las condes, nos daríamos cuenta que el 68% de ellas son rubias, pero solo el 26% de ellas nacen rubias. Alguien se pregunto ¿porque los CD’S tienen un máximo de duración de 72 minutos? Lo más probable es que no, pero el que, entre copas quizás, respondió que era porque esa era la duración de la NOVENA SINFONIA DE BETHOVEN, posiblemente fue el mas celebrado en esa fiesta. Son esas pequeñeces que por 5 minutos nos vuelven grandes, que nos hacen pasar del total anonimato a nuestros 15 segundos de fama, y el que quiera decir lo contrario, solo póngase a pensar cuantas veces, con un grupo de amigos y amigas, comenzamos a competir por saber quien sabe mas formas de contestar el teléfono. El que solo sabe que se dice “ALO”, siempre tiene menos atención que el que sabia que en Rusia contestan diciendo “ESTOY OYENDO”, ni hablar de “IORANA”.
Cultura inútil son estas pequeñas “TONTERAS” las que nos hacen ver menos tontos, y que en momentos en donde la calificación parcial, la evaluación laboral o la aceptación del suegro, no son la vara que mide nuestro intelecto, nos entregan el rango de conocedor social, hombre de mundo, clever o como le decimos a un compañeros “alTmanaque”. (ojo y aclaro y dejo en escrito, para posterior veracidad que el uso del apodo no es en burla y al citar “conocedor inutil” me refiero a el gran conocimiento que dicha persona posee, digna de la mejor envidia… aclarado el incoveniente (y espero así sea) prosigo.
Y es que es cierto, que en una sociedad de culto al mall que venera al retail y en donde no es raro encontrarse frente a frente con la polera que llevas puesta, esas pequeñas diferencias son las que marcan la diferencia entre un espérame voy al baño o espérame en mi cuarto. Y se vuelve tan necesaria para poder llevar el ritmo monotono, que todo y cada uno de nosotros tiene mucho más de cultura inútil de lo que puede notar.
El misterio? Descifrable, el enigma? Solucionable, el porque? Respondible pero entender y asimilar la cultura inútil es inútil, después de todo de eso se trata, en cierto modo no querer saberlo, pero cuando se es dicho, celebrar el oírlo. Es ese pedazo de cerebro que recopila todo eso que en algún momento inconscientemente nos hará parecer menos “aburrido” por aburrido que sea ese conocimiento. O vas a preferir un tipo que te cuente que compro para hacer ejercicios una bici “fija” al que te contó que compro la misma y “fija” que se le transformo en perchero?. Y es que celebramos esas cosas que a ninguno le pasa y nadie nota, pero si alguien lo nota a todos nos pasa.
Entender porque la cultura inútil es así termina siendo inservible o tratar de definirla en 4 líneas se vuelve contraproducente, porque justamente de eso trata la cultura inútil, y si algún día esto cambia, siempre habrá algo suficientemente inútil como para adjudicarse dicho nombre pero nunca su definición.